El Fondo Monetario Internacional (FMI) optó por no alterar su previsión de aumento para la economía argentina en 2025, proyectando que el Producto Interno Bruto (PIB) del país crecerá un 5,5% al finalizar el año. Esta proyección, que forma parte de la revisión del reporte “Perspectivas de la Economía Mundial”, refleja una visión positiva en un contexto regional de ralentización y caracterizado por las incertidumbres a nivel global.
En contraste con las revisiones a la baja aplicadas a otras economías emergentes y desarrolladas, el organismo internacional mantuvo su expectativa sobre Argentina, atribuyendo el desempeño al impacto de un rebote post-recesivo, una recuperación del consumo interno y un repunte en las exportaciones agrícolas, beneficiadas por mejores condiciones climáticas tras la intensa sequía de los últimos años.
El informe también señala que la actividad económica del país estaría viéndose favorecida por el programa de estabilización macroeconómica implementado en los últimos meses, caracterizado por un mayor control fiscal, reducción del déficit y un enfoque más restrictivo en la emisión monetaria. Estas medidas, según el análisis, han contribuido a disminuir las presiones inflacionarias y a mejorar la previsibilidad del mercado interno.
Para 2026, sin embargo, el FMI proyecta una desaceleración, con un crecimiento del PIB que rondaría el 3%. Esta moderación respondería, en parte, al efecto base tras la recuperación de este año y al necesario ajuste estructural que, según el organismo, deberá continuar profundizándose para lograr estabilidad de largo plazo.
En cuanto a la inflación, el reporte señala que si bien se espera una baja respecto de los niveles de 2024, el índice de precios al consumidor se mantendrá elevado, cerrando el año en torno al 140%, aún reflejo del proceso de corrección de precios relativos, la liberalización de tarifas y el deslizamiento del tipo de cambio oficial.
El reporte también resalta que la política monetaria seguirá siendo uno de los retos fundamentales para el gobierno argentino. La necesidad de mantener una tasa de interés real positiva, ante una inflación todavía alta, genera presiones sobre la demanda interna, especialmente en áreas como el crédito al consumidor y la inversión privada.
Otro elemento destacado es la dinámica del tipo de cambio. Aunque se anunció la unificación cambiaria a inicios de año, el reporte señala que el camino hacia la convergencia todavía enfrenta peligros debido a la falta de reservas netas en el Banco Central, la necesidad de aumentar la confianza en el peso y la presencia continua de una diferencia cambiaria en los mercados paralelos.
En términos fiscales, el FMI destacó los progresos en la reducción del gasto gubernamental, especialmente en lo que respecta a los subsidios energéticos y de transporte. Sin embargo, subrayó la importancia de mantener el gasto social dirigido y mejorar la eficiencia estatal para evitar que los índices de pobreza, que siguen siendo elevados a pesar del crecimiento económico, retrocedan.
Finalmente, el organismo remarcó la importancia de avanzar en una agenda de reformas estructurales orientadas a mejorar la productividad, atraer inversiones y diversificar la matriz exportadora. En este sentido, mencionó como prioridades la mejora del clima de negocios, una mayor integración comercial y la consolidación de un marco jurídico estable que brinde previsibilidad a largo plazo.
Las proyecciones del FMI llegan en un momento clave para el país, que continúa en negociaciones para revisar los términos del acuerdo vigente con el organismo y definir el rumbo económico de cara a los próximos años. La capacidad del gobierno para sostener el equilibrio entre ajuste, crecimiento y contención social será determinante para cumplir con las metas pactadas y consolidar la recuperación.